Hugo Chávez, y , Rafael Correa, la emprendieron hoy contra los medios de comunicación a quienes catalogaron de “prensa nefasta que obra en manos de grupos financieros” y propusieron limitar su actividad.
Los dos presidentes participaron en una rueda de prensa conjunta celebrada en la estación central de ferrocarril Carlos Antonio López de Asunción, en la que también intervino el nuevo jefe de Estado paraguayo, Fernando Lugo, quien hoy juró su cargo.
En el curso de sus declaraciones, Chávez y Correa coincidieron a la hora de condenar la actividad de algunos grupos mediáticos en América Latina y defendieron la “democratización” de la información.
“Así como una prensa libre es fundamental para la democracia, una mala prensa puede ser nefasta para la democracia“, afirmó Correa.
El presidente ecuatoriano subrayó que “la prensa en América Latina deja mucho que desear”, en concreto en Ecuador, concretó.
Explicó que existe una “relación nefasta entre el poder económico y el poder informativo, y eso es terrible para una democracia”.
Correa manifestó que, “de los seis o siete canales nacionales de televisión que tiene Ecuador, al menos cinco tienen vinculación con la banca”.
Se trata “de medios de comunicación que no defienden la verdad, que defienden el bolsillo”, añadió, para después subrayar tajante: “se requiere poner límite a eso”.
En este sentido, recordó que el proyecto de la nueva Constitución que se votará el 28 de septiembre próximo en Ecuador “prohíbe a los grupos económicos y financieros, como en muchos países desarrollados, que tengan medios de comunicación”.
Y añadió que una de las tareas fundamentales de la democracia es “democratizar los medios de comunicación”.
“Es terrible esa relación entre poder económico y poder informativo”, dijo, por lo cual abogó por la creación de medios públicos y la imposición de “límites a ese poder económico prohibiéndole que tenga poder informativo”.
Por su parte, Chávez recordó que “el espectro radioléctrico es del Estado”, lo que significa que “es propiedad social”.
Mostrando entradas con la etiqueta Papa Abel Desestress prehispánico Triccia Alejandra López María Luisa Rosa Abril supermama “yo puedo”. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Papa Abel Desestress prehispánico Triccia Alejandra López María Luisa Rosa Abril supermama “yo puedo”. Mostrar todas las entradas
sábado, 16 de agosto de 2008
martes, 12 de agosto de 2008
Los peruanos hartos de Alan García: llega a 72% de desaprobación

La popularidad del presidente de Perú, Alan García, bajó a 20,3 % en el presente agosto, casi 12 puntos porcentuales menos que en mayo pasado, cuando se celebró en Lima la cumbre Euro-latinoamericana, según una encuesta difundida hoy.
El sondeo a nivel nacional elaborado por la privada Compañía Peruana de Estudios de Mercado y Opinión Pública (CPI) también reveló que el nivel de desaprobación del mandatario es actualmente de 71,8 por ciento, cuando en mayo pasado era de 58,5 por ciento.
El 62 por ciento de los encuestados no le atribuye a García ningún logro importante en lo que va de su gestión, que empezó el 28 de julio de 2006, mientras que el 43,5 por ciento considera que su principal desacierto es la inflación y el alza de los precios de los alimentos.
Otros de los problemas de la gestión del jefe de Estado es la falta de generación de empleo (5,3%), el incumplimiento de las promesas (4,7%) y la mala situación económica (2,6%), según el estudio de CPI, elaborado por encargo de Radio Programas del Perú.
En cambio, los principales logros del jefe de Estado peruano son la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos (4,9%), la estabilidad económica (3,0%) y la construcción de carreteras (3,0%).
Al ser preguntados por sus candidatos favoritos para los comicios presidenciales de 2011, el 18,8 por ciento de los encuestados expresó que simpatiza con el actual alcalde de Lima, Luis Castañeda.
Otro 16,9 por ciento de las 1.500 personas encuestadas entre el 2 y el 6 de agosto manifestó su inclinación por el líder del Partido Nacionalista (PNP), Ollanta Humala, y el 15,8 por ciento por la hija del ex presidente Alberto Fujimori, la congresista Keiko Fujimori
miércoles, 6 de agosto de 2008
La tragedia venezolana y los países cómplices

“Los temores más extremos generalmente son los más cercanos a nosotros” (Abel Desestress)
“La tragedia venezolana no se explicaría sin la vocación neototalitaria de Chávez, pero igualmente sin la cobardía y complicidad de un grupos de países del continente y de Europa”. Lo dice Manuel Malaver.
En una nueva demostración de que es un compulsivo “ta barato dame dos ”, y que cualquier cosa puede suceder menos que pase un día sin comprar cuanto le vendan por el mundo, Chávez se coló en una reunión que celebraban en Buenos Aires los presidentes Lula Da Silva, y Cristina Fernández de Kirchner y de inmediato comenzó a adquirir maquinaria agrícola, bonos chatarra, vaquillas, casas prefabricadas y toda la comida que estuvieran a bien ofrecerle dos aliados que entre abrazos, sonrisas y discursos no pierden oportunidad de exprimirle la chequera.
Y como parecía al límite de la locura consumista que lo llevó hace unos días a echarle el guante a un banco en Venezuela, y llevarse a casa 3 submarinos rusos y un sistema de misiles de Bielorrusia, pues los marchantes sureños lo dejaron que se engolosinara con un nuevo megaproyecto, el ferrocarril que uniría a Caracas y Buenos Aires -y para el cual ya Chávez encontró un rumboso nombre, El expreso del Sur-, así como de una línea aérea bandera del todo el subcontinente, pero que empezaría con la unión de Conviasa, Aerolíneas Argentinas y Varig: Aerolíneas del Sur.
Desatinos que no es posible no terminen igual que el gasoducto de sur y el suministro de petróleo venezolano a todos los países “hermanos” situados en la parte más sur de continente, pero que mientras tardan en desinflarse y Chávez admite que son irrealizables, ya Lula le habrá sacado unos 5 mil millones de dólares en contratos de construcción y colocación de excedentes agrícolas, y la señora Fernández de Kirchner hace su agosto colocando nuevas emisiones de bonos chatarra que, ahora por la caída del peso argentino frente al dólar y la inflación que ya se acerca al 30 anual, podrán llegar a 3 mil millones de los verdes en lo que queda de año.
Y así continuará viento en popa esta extraña relación comercial donde a una de las partes, Venezuela, se le paga con espejitos, barajitas y cuentas de latón, y a las otras, a Argentina y Brasil, se les entrega un pedazo sustancial de la torta con que los países industrializados -y en especial los Estados Unidos- le pagan a Chávez un suministro de crudos constante, creciente y seguro.
Pero nada que les remuerda la conciencia a tan calificados sablistas, pues es la forma más barata de pagar sus colosales errores como socios principales del Mercosur y negarse a abrir sus mercados para socios menores de la unión como Uruguay y Paraguay que prácticamente reciben un trato de colonias.
Sin contar que el atolondrado líder de la revolución continental y mundial, también financia el populismo del neotrabhalismo y el neoperonismo, pues solo contando con los cuantiosos aportes que en contratos, compras, megaproyectos, petróleo y dinero líquido puro y simple viajan de Venezuela a Brasil y Argentina, es posible que tanto Lula, como los Kirchner aspiren a gobernar sus países hasta muy entrada la primera mitad del siglo XXI.
Entre tanto, Chávez solo les exige como contraprestación respaldo ante el proyecto neototalitario que lleva 10 años tratando de implementar en Venezuela y que solo por una lucha incontenible de sus obreros, campesinos, estudiantes, profesionales y empresarios ha logrado mantenerse a raya, o por lo menos, sin la violencia y crueldad que en los países del llamado socialismo real perpetró las más gigantescas violaciones de los derechos humanos que conozca la humanidad.
De ahí que no sea exagerado afirmar que la tragedia venezolana no se explicaría sin la vocación neototalitaria de Chávez, pero igualmente sin la cobardía y complicidad de un grupos de países del continente y de Europa que no han tenido coraje para ceder a los chantajes del dictador tercermundista que acaba autoaprobar una ley por la que el mismo se promueve a general de 4 estrellas y generalísimo de los ejércitos de Venezuela.
O sea, como un Idi Amín Dadá cualquiera.
martes, 5 de agosto de 2008
¿Un hombre negro en la Casa Blanca?

“Nadie perdona el éxito ajeno, porque este nos recuerda nuestra propia incapacidad” (Abel Desestress)
La larga carrera por la nominación al Partido Demócrata llegó a su fin y con el triunfo de Barack Obama, por primera vez en la historia de Estados Unidos, se abre el camino para que la Casa Blanca pueda ser ocupada por un presidente negro.
"Un hombre negro en la Casa Blanca" no es el título de un nuevo juego de mesa de moda en Washington, sino un libro publicado en 1963 por E. Frederic Morrow, el primer hombre negro que llegó a convertirse en asesor presidencial.
Hasta su nombramiento, a mediados de la década de los 50, los empleados negros de la Casa Blanca circulaban por sus pasillos con impecables toallas blancas en sus brazos o cargando trapos para limpiar.
Morrow, un exitoso relacionista público, llegó con la intención de contribuir a dar forma a las políticas del gobierno, aunque su jefe, el presidente Dwight D. Eisenhower, no tomó demasiado en cuenta sus sugerencias.
El ex general buscaba atraer el apoyo de la población negra en los estados clave del norte -después de todo, los republicanos eran el partido de Abraham Lincoln- y Morrow fue convocado sólo para cumplir una función ornamental.
La alegría de Morrow por haber sido el primer negro en el gobierno sólo puede equipararse con la repugnancia que provocó en sus nuevos compañeros de trabajo.
Asistentes blancos se negaron a trabajar con él, mientras que se le prohibió quedarse a solas con cualquier empleada mujer, para evitar que se le ocurriera "molestarla".
Cincuenta años más tarde, el senador Barack Obama tiene la posibilidad -real- de convertirse en el ocupante, con quien quiera que elija, tanto del Despacho Oval como de la Residencia Ejecutiva de la Casa Blanca.
Rechazo
Antes de la era de los derechos civiles, Washington D.C. era un una ciudad que no acogía de buen agrado a los residentes y visitantes negros.
Cuando Obama nació, la segregación era la norma en los estados del sur.
Para los pasajeros negros que viajaban del norte al sur, la Union Station en Washington era el punto en el que debían cambiar de un autobús en el que viajaban mezclados blancos y negros a otro en el que viajaban segregados.
Para los diplomáticos africanos era difícil aceptar un cargo en esa ciudad, dado lo complicado que era -por su condición de negros- conseguir una buena casa para alquilar.
Incluso los congresistas negros, predecesores de Obama, debieron pasar por situaciones similares.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
