martes, 5 de agosto de 2008

¿Un hombre negro en la Casa Blanca?


“Nadie perdona el éxito ajeno, porque este nos recuerda nuestra propia incapacidad” (Abel Desestress)

La larga carrera por la nominación al Partido Demócrata llegó a su fin y con el triunfo de Barack Obama, por primera vez en la historia de Estados Unidos, se abre el camino para que la Casa Blanca pueda ser ocupada por un presidente negro.

"Un hombre negro en la Casa Blanca" no es el título de un nuevo juego de mesa de moda en Washington, sino un libro publicado en 1963 por E. Frederic Morrow, el primer hombre negro que llegó a convertirse en asesor presidencial.

Hasta su nombramiento, a mediados de la década de los 50, los empleados negros de la Casa Blanca circulaban por sus pasillos con impecables toallas blancas en sus brazos o cargando trapos para limpiar.

Morrow, un exitoso relacionista público, llegó con la intención de contribuir a dar forma a las políticas del gobierno, aunque su jefe, el presidente Dwight D. Eisenhower, no tomó demasiado en cuenta sus sugerencias.

El ex general buscaba atraer el apoyo de la población negra en los estados clave del norte -después de todo, los republicanos eran el partido de Abraham Lincoln- y Morrow fue convocado sólo para cumplir una función ornamental.

La alegría de Morrow por haber sido el primer negro en el gobierno sólo puede equipararse con la repugnancia que provocó en sus nuevos compañeros de trabajo.

Asistentes blancos se negaron a trabajar con él, mientras que se le prohibió quedarse a solas con cualquier empleada mujer, para evitar que se le ocurriera "molestarla".

Cincuenta años más tarde, el senador Barack Obama tiene la posibilidad -real- de convertirse en el ocupante, con quien quiera que elija, tanto del Despacho Oval como de la Residencia Ejecutiva de la Casa Blanca.

Rechazo

Antes de la era de los derechos civiles, Washington D.C. era un una ciudad que no acogía de buen agrado a los residentes y visitantes negros.


Cuando Obama nació, la segregación era la norma en los estados del sur.
Para los pasajeros negros que viajaban del norte al sur, la Union Station en Washington era el punto en el que debían cambiar de un autobús en el que viajaban mezclados blancos y negros a otro en el que viajaban segregados.

Para los diplomáticos africanos era difícil aceptar un cargo en esa ciudad, dado lo complicado que era -por su condición de negros- conseguir una buena casa para alquilar.

Incluso los congresistas negros, predecesores de Obama, debieron pasar por situaciones similares.