martes, 11 de noviembre de 2008

La Pit Bull de Alaska se defiende


Sarah Palin ha sacado los dientes del pit bull que lleva dentro para defenderse y morder a aquellos que le acusan de que ella entregó a Barack Obama la Casa Blanca. Y se ha desnudado públicamente ante los medios informativos para decir que la política de Bush fue una soga al cuello imposible de superar, para acusar a los consultores y estrategas de John McCain de cobardes y estúpidos y para advertir a sus colegas del Partido Republicano que no se quedará en Alaska para helarse de frío y quitar pañales a su futuro nieto.
A la sarísima le ha gustado tanto la experiencia como vicepresidenta que está lista a repetirla muy pronto. Su calendario pasa por dar un tiempo de luna de miel a Obama y si las cosas no mejoran dentro de unos meses mostrarle a él también los colmillos. El presidente electo ha demostrado que el iniciar la ofensiva hacia la Casa Blanca con tiempo suficiente garantiza mucha exposición de los medios informativos e interés en los ciudadanos que se retratan con dinero. Y con vistas al 2012 Palin piensa ya en el 2010 cuando comenzará a pasearse por Iowa y New Hampshire buscando a dos años vista el apoyo de los votantes conservadores e independientes de estos estados que lanzaron hacia la lucha electoral este aZo a Obama y a McCain.
"Si hay una puerta abierta para mi en algún sitio quiero que el Creador me indique el camino y que no me equivoque. Incluso si sólo se abre un poquito a lo mejor puedo empujarla aunque sea muy temprano. Si hay una puerta abierta en el 2012 o quizás cuatro años después y es algo bueno para mi familia, mi estado y mi país pues atravesaré esa rendija". De esta forma ha explicado Palin sus posibilidades de ser candidata para las elecciones de dentro de cuatro años. Combinando palabras imprescindibles en el lenguaje de los conservadores religiosos que tanto le han apoyado sin éxito en esta ocasión: Creador, país, familia y esa rendija que muchos esperan que se abra incluso con un presidente tan popular como Obama.
No lo va a tener fácil porque sus enemigos dentro del Partido Republicano se alinean contra ella y es muy posible que contraten a los mismos consultores y expertos en campañas que han estado en los últimos meses a su lado y tanto le han criticado, anonimamente, por sus extravagantes gastos en ropa, sus caras visitas a los salones de belleza y a la peluquería y su afición cargar en las tarjetas de otros la ropa para su marido y sus hijos.