domingo, 15 de junio de 2008

¿Último intento de diálogo?

El Alto Representante de la Unión Europea (UE) para Política Exterior y de Seguridad, Javier Solana, asistirá este sábado a reuniones en Irán en un nuevo intento por resolver la crisis en torno al programa nuclear de ese país.

“Nada es peor que un fanático, sea religioso, político o moralista” (Abel Desestress)

Solana presentará al gobierno iraní una oferta "generosa" de incentivos a fin de motivarlo a suspender su plan de enriquecimiento de uranio. Concretamente, le ofrecerá ayuda para un programa nuclear con fines pacíficos y la suspensión de las sanciones de la ONU.

La asistencia incluiría la transferencia de tecnología, la garantía de combustible para energía nuclear, además de otros beneficios comerciales y políticos.

Los países occidentales temen que el uranio enriquecido pueda ser usado para fabricar armas nucleares.


Lea: EE.UU. y la UE amenazan a Irán
En caso de que Irán rechace la oferta, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania han amenazado con nuevas sanciones. Pero es improbable que Solana declare la represalia tan crudamente.

Última oportunidad

Este miércoles, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo que quiere ir por el camino de la diplomacia para lidiar con el problema, aunque insistió que "todas las opciones están sobre la mesa".

(La visita de Solana) Puede ser constructiva, porque ambas partes tendrán la oportunidad de extirpar las ambigüedades acerca del tema nuclear de Irán

Hossein Sobhani-Nia, primer ministro de Irán

Éstas no son exactamente conversaciones desesperadas, aunque puedan sugerir que algo dramático ocurrirá si fracasan.

Pero probablemente representen la última oportunidad para una solución negociada a la crisis nuclear iraní en un futuro previsible, indica el corresponsal de la BBC Jon Leyne.

El presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, ha repetido varias veces que su país no cambiará su curso, por lo que las posibilidades de éxito no son buenas.

Incluso, Irán no parece ni siquiera deseoso de continuar las conversaciones.

Blanco de las sanciones

Según el corresponsal de la BBC, Paul Reynolds, un oficial británico predijo que las sanciones contra Irán se aplicarían "hacia fines de julio". Los analistas piensan que estas medidas podrían dirigirse contra las operaciones de bancos iraníes en la Unión Europea.


Irán ha repetido que no tiene intención de fabricar armas nucleares.

Además, la oferta que hará pública Solana en conferencia de prensa este domingo en Teherán parece ser una simple versión mejorada de la propuesta de 2006 que Irán rechazó.

Solana estará acompañado por diplomáticos de Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania, pero no de Estados Unidos. Washington ha dicho que lidiará directamente con Irán sólo cuando empiecen las negociaciones.

La ausencia de Estados Unidos debilita a la delegación. Los iraníes podrían sentir que deberían esperar por los resultados de las elecciones presidenciales a realizarse en ese país en noviembre, indica Reynolds.

Y las advertencias sobre un incremento en las sanciones probablemente no impresionarán a los iraníes, quienes ya han ignorado tres rondas de sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad.

El aumento del precio del petróleo también le brinda a Irán un colchón que amortiguará el impacto económico de los castigos que puedan imponerle.

"No espero milagros, pero creo que es importante para nosotros seguir tendiendo una mano para dejar en claro que tenemos un acercamiento de dos vías", reconoció Solana.

"Ambigüedades"

En lo que a Irán respecta, los indicadores no muestran que habrá ningún cambio.

El diario Tehran Times citó al primer ministro iraní, Hossein Sobhani-Nia, diciendo que la visita de Solana "puede ser constructiva, porque ambas partes tendrán la oportunidad de extirpar las ambigüedades acerca del tema nuclear de Irán".

Lo que probablemente el primer ministro quiera decir es que la delegación de Solana debería aceptar el caso de Irán, que consiste en ejercitar ni más ni menos que sus derechos contemplados en el Acuerdo de No Proliferación Nuclear para enriquecer su combustible.


Irán "no quiere" armas nucleares
Irán ha repetido que no tiene intención de fabricar armas nucleares.

Pero también ha asegurado haber propuesto su propia solución, enriqueciendo uranio a través de un joint venture internacional dentro de su territorio.

Y eso le deja demasiado terreno a Irán como para que su plan sea aceptable para los demás países.