sábado, 31 de mayo de 2008

El salvavidas de Hillary Clinton


En su intento de alcanzar la nominación demócrata en la carrera hacia la Casa Blanca, Hillary Clinton está preparando su última ofensiva para este sábado, cuando el Partido Demócrata decida lo que hará con los delegados de Florida y Michigan.

Debido a que estos estados adelantaron sus elecciones primarias, el partido los castigó dejándolos sin delegados (185, Florida; 128, Michigan). En uno de ellos Obama ni siquiera apareció en las papeletas y en Florida ninguno hizo campaña.

Sin embargo, Clinton ganó en ambos y ahora quiere que se tomen en cuenta esos delegados, sin los cuales acabaría su sueño de llegar a la Casa Blanca en noviembre del 2008.

Los delegados que faltan
Puerto Rico: 63
Montana: 24
Dakota del Sur: 23
Florida: 183 (en disputa)
Michigan: 128 (en disputa)
"Cada voto cuenta", es el nuevo eslogan de su campaña. Sus seguidores han incluso organizado una manifestación para el sábado con el fin de presionar al Comité de Reglas del Partido, que tiene que tomar la decisión.

Margen estrecho

Pese a la presión, las posibilidades de Hillary Clinton son cada vez más reducidas. Los abogados del partido han advertido al comité que sólo tiene autoridad para contar la mitad de los delegados, pero no a todos.

Esto deja a la ex primera dama sin margen para combatir, ya que no podría alcanzar a Obama.

El próximo domingo 1º de junio se celebran elecciones en Puerto Rico (63 delegados en juego), y ahí espera ganar Clinton. El martes 3 de junio se celebran las últimas primarias en Montana (24 delegados) y Dakota del Sur (23 delegados).


Obama quiere declararse ganador una vez terminen todas las primarias.
La campaña de Obama quiere proclamar la victoria una vez finalizadas estas elecciones, aunque necesitará el apoyo de los superdelegados.

El problema es que si Clinton no acepta la decisión del Comité sobre Michigan y Florida, la lucha fraticida podría prolongarse hasta el verano, un panorama poco esperanzador para el Partido Demócrata, que tiene que prepararse para la batalla final contra del republicano John Mccain.