martes, 12 de febrero de 2008

CUANDO EL PODER PREVALE A LA RAZON. La opresión se vuelve revolución. (Abel Desestress)


Rancho San Cristóbal, Gto., 10 de febrero. Familiares del dirigente campesino José Guadalupe Cruz Pacheco, quien está preso en el penal de San Francisco del Rincón desde el 8 de febrero de 2007, pretendieron encarar al ex presidente Vicente Fox Quesada, con el propósito de solicitar una audiencia para solucionar el conflicto de tierras que prevalece en el municipio.
El problema es que, según ejidatarios a quienes Cruz Pacheco encabezó, la familia del ex mandatario explota de manera irregular 900 hectáreas de cultivo que fueron donadas para la comunidad por el ex presidente Lázaro Cárdenas del Río.
El viernes pasado, Cruz Pacheco recibió una golpiza en la cárcel de San Francisco del Rincón donde permanece luego de ser acusado de despojo en contra de la familia Fox Quesada, causada supuestamente durante una riña entre internos. Víctor Cruz Anguiano, hijo del reo, que fue regidor por el Partido de la Revolución Democrática, consideró que el incidente fue una muestra de “la represión que está sufriendo mi papá, y de que se están cumpliendo las amenazas que le hizo el señor Fox Quesada para que se portara bien y evitara a la prensa”.
Ante la familia de Cruz Pacheco, el ex mandatario señaló “no tengo nada que decir”, mientras que elementos de la guardia del ex mandatario alejaron a Víctor Cruz, quien aseguró: “Sólo queremos que se termine el problema, para que mi papá quede libre”.
Durante la mañana de este domingo, al finalizar la misa dominical a la que acudió el ex presidente junto con su esposa Marta Sahagún, luego de una gira por Estados Unidos donde habló de las bondades de la democracia que, según él, prevaleció durante su sexenio, Fox Quesada fue abordado por el hijo mayor del líder comunero.
Al ver a la familia Cruz Anguiano, el ex mandatario apuró el paso mientras caminaba por la plaza principal de San Cristóbal, explanada que, según la última revisión de la Secretaría de la Reforma Agraria en 2003, cuando Fox Quesada era aún presidente, le pertenece, al igual que la parroquia de Nuestra Señora de la Purísima Concepción y la escuela primaria local.
Víctor Anguiano le espetó: “Señor Fox, queremos llegar a un acuerdo para que mi papá sea liberado, está en la cárcel de manera injusta”, pero el ex presidente ni se inmutó. Siguió caminando mientras repartía “buenos días, buenos días” para los reporteros presentes en la comunidad.
Fox Quesada ingresó a su casa materna, donde se construye el Centro de Estudios para la Democracia que llevará su nombre, así como un museo y una biblioteca, sin atender a los parientes del líder ejidal, a quien, a un año de permanecer preso, no se le ha dictado sentencia ni se le ha fijado fianza.